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Prolapso de órganos pélvicos
El prolapso de los órganos pélvicos (POP) se define como el descenso de uno o más órganos, entre los que se incluyen el útero, la vagina, la uretra, la vejiga, el recto, el colon sigmoide y/o el intestino delgado, desde su posición anatómica habitual. Este desplazamiento se produce como consecuencia del fallo de las estructuras de soporte (músculos y ligamentos) y puede alcanzar diferentes grados.
El prolapso es un problema común que tiene una prevalencia estimada entre un 43 a 76% de la población femenina general y el riesgo que enfrentan de ser sometidas a una cirugía por esta condición oscila entre el 10 a 20%. Todo esto implica un fuerte impacto en la calidad de vida de estas mujeres en lo social y en lo económico.
Es una patología que se caracteriza por:
- Sensación de cuerpo extraño/presión en los genitales.
- Aumento de frecuencia y urgencia miccional.
- Dificultad de vaciado vesical, infección urinaria.
- Incontinencia urinaria en etapas avanzadas.
- Dificultad defecatoria.
- Relaciones sexuales dolorosas.
El diagnóstico de prolapso se puede realizar en una consulta médica a través de una anamnesis detallada y una exploración física, en algunas ocasiones se requieren exámenes complementarios como imágenes para evaluar el compromiso de las estructuras del piso pélvico.
El tratamiento del POP puede ser conservador o quirúrgico dependiendo del grado, la edad de la paciente, su deseo gestacional, la sintomatología y la afectación de la calidad de vida.
El tratamiento conservador comprende: Tratamiento hormonal local (si procede), kinesiología de piso pélvico y uso de pesarios.
