Con los profesionales adecuados tu disfunción pélvica puede mejorar
Dolor pélvico crónico
El dolor se define como una experiencia sensitiva o emocional desagradable, asociada o no con daño en las estructuras o tejidos. El Dolor Pélvico Crónico es aquel que se localiza a nivel de abdomen inferior, la pelvis o estructuras intrapelvianas, persistiendo durante al menos seis meses, que se presenta de forma continua o intermitente.
Actualmente se piensa que el DPC puede afectar a más del 15% de las mujeres, y que al menos una de cada tres experimentará este cuadro alguna vez en su vida. Puede llegar a resultar muy incapacitante para la mujer y es por eso que hay que ser minuciosos a la hora de diagnosticar e indicar el tratamiento idóneo en cada caso.
Los signos o síntomas más frecuentes son:
- Dolor constante o intermitente
- Dolor punzante
- Dolor tipo cólicos
- Ardor en la zona pélvica
- Presión o pesadez en la pelvis
- Dolor durante las relaciones sexuales
- Dolor al orinar
- Dolor al defecar
- Una combinación de los anteriores
Las causas por las que pueden sufrir DPC:
- Endometriosis.
- Neuralgia del pudendo.
- Problemas musculares y/o óseos.
- Enfermedad inflamatoria pélvica crónica.
- Síndrome de colon irritable.
- Síndrome de vejiga dolorosa.
El DPC es un complejo sintomático que puede originarse de enfermedades gastrointestinales, urológicas, del aparato reproductor, músculo-esquelético o neurológicas. Es en este contexto que el manejo multidisciplinario del DPC, con la participación planificada e interactiva de diferentes especialistas.
El prolapso es un problema común que tiene una prevalencia estimada entre un 43 a 76% de la población femenina general y el riesgo que enfrentan de ser sometidas a una cirugía por esta condición oscila entre el 10 a 20%. Todo esto implica un fuerte impacto en la calidad de vida de estas mujeres en lo social y en lo económico.
Es una patología que se caracteriza por:
- Sensación de cuerpo extraño/presión en los genitales.
- Aumento de frecuencia y urgencia miccional.
- Dificultad de vaciado vesical, infección urinaria.
- Incontinencia urinaria en etapas avanzadas.
- Dificultad defecatoria.
- Relaciones sexuales dolorosas.
El diagnóstico de prolapso se puede realizar en una consulta médica a través de una anamnesis detallada y una exploración física, en algunas ocasiones se requieren exámenes complementarios como imágenes para evaluar el compromiso de las estructuras del piso pélvico.
El tratamiento del POP puede ser conservador o quirúrgico dependiendo del grado, la edad de la paciente, su deseo gestacional, la sintomatología y la afectación de la calidad de vida.
El tratamiento conservador comprende: Tratamiento hormonal local (si procede), kinesiología de piso pélvico y uso de pesarios.